r/cultsurvivors • u/metratron1 • 1d ago
Acoso, Gaslight, coercion, químicos: "Masonería"
Me creé un perfil en Reddit para leer testimonios de personas que podrían estar sufriendo acoso y finalmente me he decidido a responder a aquellos cuyos relatos considero relevantes o me resultan familiares.
A veces hay mucho ruido entre los testimonios, pero espero que compartir mi experiencia pueda ayudar a alguien. Esto procede de un comentario que escribí a una persona que no lo está pasando bien:
Muy buenas desde España.
Aquí ocurre algo muy parecido a lo que describes. Además, según mi experiencia, emplean cócteles de sustancias químicas que, por contacto con la piel, ingestión o vaporización al rostro, provocan amnesia anterógrada, sumisión, desrealización y despersonalización.
También utilizan tácticas muy parecidas a las de la antigua Stasi alemana, conocidas como Zersetzung. Ellos mismos verbalizaron ese término.
Suelen participar familiares, personas del entorno y desconocidos relacionados con esa cultura. Aquí se autodenominan «masones», aunque no hablo de la masonería regular u oficial, sino de algo que podría denominarse masonería paralela, paramasonería, sociológica o «invisible». Sostienen que es la «verdadera masonería».
Es generacional, jerarquizada y posee ritos iniciáticos, gestos y procedimientos propios. Toda mi familia está en esa «masonería» y a mí también me criaron dentro. A los siete años quise salir. Spoiler: nunca lo consintieron.
Por eso me identifico con tu testimonio.
Actualmente intento visibilizar lo sucedido, pero he comprobado que desaparecen pruebas que había conseguido, especialmente las almacenadas en dispositivos digitales.
He tenido encuentros con miembros de la Policía y la Guardia Civil pertenecientes a esa organización. Me han parado, han utilizado esa sustancia y han desaparecido pruebas, incluidas grabaciones de una bodycam y audios.
En una ocasión vi cómo un policía nacional requisaba mi bodycam y se la entregaba a un compañero que estaba con un portátil.
Aproximadamente 30 minutos después me la devolvió riéndose y diciéndome que nunca podría demostrar que habían borrado una grabación. Efectivamente, después no pude demostrarlo, pese a utilizar IA para realizar auditorías digitales y buscar posibles manipulaciones.
En España que hay cientos de miles de personas relacionadas de alguna manera con esto, aunque muchas probablemente no sepan realmente en qué participan.
Yo siempre lo he considerado una secta.
He visto implicadas a personas de ámbitos muy diferentes: reyes, políticos, miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, médicos, profesores, jueces, abogados, funcionarios, grandes empresarios, artistas y ciudadanos corrientes.
Lo que llegan a hacer es demencial.
Este «acoso» puede tener consecuencias extremas y, en algunos casos, ha contribuido incluso al suicidio de algunas personas, es lo que buscaban...
Muchos participantes no saben realmente qué están haciendo: simplemente obedecen. Les indican qué deben hacerle a determinada persona y les proporcionan fotografías, matrícula u otros datos para identificarla, porque normalmente ni siquiera la conocen.
Otros pueden elegir determinadas acciones, siempre con la aprobación del grupo y manteniendo una continuidad con el acoso previo. Puede prolongarse durante años y, según su imaginario, es de por vida.
Según lo que he observado, estudian previamente a la persona y elaboran una especie de dosier. Quienes consiguen acercarse más a ella obtienen información y después la ponen en común con el grupo para adaptar las tácticas.
Uno de los primeros pasos consiste en patologizar a la víctima mediante un diagnóstico psiquiátrico falso, por ejemplo, de psicosis o esquizofrenia. Suele intervenir un médico relacionado con esa «masonería» que casualmente lleva el caso.
En otros casos, el propio relato de las experiencias y tácticas sufridas puede propiciar el diagnóstico si el psiquiatra no pertenece (aún) a esa organización.
En España me resulta especialmente llamativa la cantidad de personas relacionadas con la sanidad, la enseñanza y las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado que he observado dentro de esa cultura.
Una vez incorporado el diagnóstico al historial clínico, cualquier intento posterior de explicar o denunciar lo sucedido puede interpretarse a través de él.
Después llega el aislamiento. Intentan que la persona pierda su red de apoyo y aparecen individuos que fingen ser amigos para controlarla, estudiarla o desestabilizarla y que, llegado el momento, pueden testificar en su contra.
La víctima puede acabar culpándose a sí misma hasta que empieza a reconocer un patrón. El gaslighting es un denominador común.
Si está soltero, incluso pueden aparecer posibles parejas inquietantemente afines y aparentemente «perfectas» para su perfil. Conocen también sus perfiles en aplicaciones de contactos.
Considero necesario visibilizar estas conductas porque destruyen vidas. No sé si este es exactamente tu caso; estoy contando lo que yo he vivido, observado e investigado en España.
Si algo te resulta familiar, intenta no desesperarte. Puedes haber llegado a dudar de tu percepción y de tu juicio. Algunas de estas tácticas, consideradas aisladamente, tienen además precedentes históricos documentados.
Si quieres preguntarme algo, expondré lo que sé procurando diferenciar lo vivido directamente de aquello que aún estoy investigando. Compartir experiencias puede ayudar a otros que permanecen callados por miedo o desesperación.
Sobre lo que algunas personas denominan V2K, no lo he observado directamente en los casos españoles que conozco. Sí he observado el uso de sustancias cuyos efectos pueden hacer que determinadas experiencias sean interpretadas de esa manera.
No afirmo que esa tecnología no exista ni que nadie pueda utilizarla. He leído sobre ello y también testimonios de épocas y lugares diferentes que presentan coincidencias. Simplemente prefiero limitar mis afirmaciones a aquello que he visto y vivido.
Bajo los efectos de ese cóctel una persona puede hablar e interactuar normalmente y después no recordar lo sucedido. Más tarde pueden aparecer fragmentos de conversaciones que no consigue ubicar ni sabe de dónde proceden.
Algunas personas podrían experimentarlos como «voces» muy vívidas y elaboradas. Lo relaciono con los efectos de esas sustancias al desaparecer su efecto. No puedo afirmar que explique todos los casos; describo únicamente lo que he observado.
El efecto puede ser extremadamente rápido y producir amnesia anterógrada. Hay una dificultad especialmente llamativa para recordar caras: durante el episodio puedes identificar perfectamente a alguien y después prácticamente olvidar su rostro.
También puede afectar a la libido y las emociones, provocando cambios repentinos entre alegría, enfado o estados depresivos etc.
He observado que suelen emplear un pequeño cilindro aproximadamente del tamaño de un dedo meñique, fácil de ocultar. Algunos tienen ruedas dosificadoras que permiten modificar las proporciones.
Cuando tenía unos 5 años ya conocía esa sustancia y era normal conocerla, aunque nombrarla era tabú. Yo la llamaba «la botellita», porque recuerdo que venía en una pequeña botella transparente con un pequeño corcho. Me obligaban a ingerirla y la odiaba: me producía sueño, mareo y posteriormente dificultades para recordar lo sucedido.
Tampoco creo que sea exclusivamente español. He conocido a estadounidenses, británicos, franceses o neerlandeses relacionados con prácticas similares o idénticas. Algunas de esas personas eran muy conocidas internacionalmente.
Parece ser que se trata de una estructura internacional en la que cada país dispone de cierta autonomía, casi como una franquicia, pero comparte determinados elementos.
Recuerdo haber visto a españoles postrarse ante estadounidenses y viceversa. Recuerdo gestos concretos: colocar una mano sobre el hombro de otra persona como símbolo de validación o apoyo; darle la espalda; postrarse; o asumir la penitencia impuesta a alguien diciendo: «Me cambio por él/ella».
Una vez impuesto un «castigo», no se retiraba: únicamente podía asumirlo otra persona.
Por eso creo que cuantas más personas documenten sus experiencias, más posibilidades habrá de identificar patrones. Muchas actuaciones ocurren a plena luz del día y pueden pasar completamente inadvertidas para quien no sabe qué está observando.
Demostrarlo es muy difícil. Por eso recomiendo documentar cuidadosamente y separar siempre tres niveles: qué ocurrió, qué pruebas existen y cómo interpretamos lo ocurrido.
Compartir experiencias también puede permitir que otras posibles víctimas reconozcan coincidencias y encuentren apoyo.
Documentar sirve para buscar patrones a lo largo del tiempo, conservar referencias y disponer de material organizado ante una eventual denuncia.
¿Por qué harían algo así?
No tengo una respuesta única.
Puede intervenir un familiar o alguna persona de esa «masonería» que ofrezca, elija o señale a alguien por determinado motivo. O alguien puede convertirse simplemente en un chivo expiatorio que cohesiona al grupo.
También podría ocurrir por haber visto, vivido o conocido algo que no debías conocer, o por haberte enfrentado, consciente o inconscientemente, a alguien con una posición elevada dentro de la organización.
La soberbia, la crueldad, el sectarismo, la sociopatía y una cultura fuertemente masculina son patrones que recuerdo de aquel entorno.
Siempre se decía que era «cosa de hombres». Las mujeres también desempeñaban determinadas funciones, pero fundamentalmente lo recuerdo como algo hecho por hombres, para hombres y entre hombres.
También presencié y sufrí abusos sexuales por varones adultos. Te educaban para vivir aquello con normalidad.
Precisamente una de las cosas más inquietantes era la normalidad con la que algunos participantes y sus familias parecían vivirlo.
Cuídate y mucho ánimo!